Y si él supiera de las largas jornadas que llevo observándolo, que llevo sintiéndolo, aprendiéndolo, apreciando sus infinitos colores, dejándome invadir por su energía, replegándome ante su imponencia, contemplando su danza y escuchando su música constante…
Si supiera cuánto me ha enseñado sobre el movimiento,
la fuerza, la calma y la transformación.
Cómo, en su inmensidad, me invita a soltar el control,
a dejarme llevar y a encontrar mi propio ritmo.
Quizás entendería que no intento reproducirlo,
sino expresar lo que despierta en mí.
Así nace AQUA, una serie en la que cada obra es una huella de ese encuentro entre el mar y mi mundo interior. Una invitación a detenerse, contemplar y dejar que algo de su inmensidad también nos habite.